La OTAN presiona a Turquía para que abra la puerta a Finlandia y Suecia

La OTAN presiona a Turquía para que abra la puerta a Finlandia y Suecia

Última nora Guerra en Ucrania: en directo Alianza Turquía se opone a la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN

Fin de semana de reuniones sobre cómo reforzar la posición de Occidente ante la amenaza rusa en Europa. Solo unas horas después de finalizar el encuentro del G-7 en la localidad alemana de Wangels, junto al mar Báltico, comenzaba en Berlín, a última hora de la tarde, la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la OTAN. Con la guerra en Ucrania y la posible adhesión por la vía rápida de Finlandia y Suecia a la Alianza Atlántica como temas centrales.

Tras poner sobre la mesa su descontento por estas incorporaciones, Ankara expuso sus condiciones. Lo hizo por boca de Ibrahim Kalin, portavoz del presidente Recep Tayyip Erdogan: «No estamos cerrando la puerta», advirtió, «sino básicamente elevando este asunto a la categoría de cuestión de seguridad nacional«. En conversación con la agencia Reuters, Kalin recalcó que la mayor preocupación para Turquía respecto a la adhesión de Suecia y Finlandia a la Alianza tiene que ver con su lucha antiterrorista. Considera que ambos países son «hogar de muchas organizaciones terroristas». No es un tema baladí, ya que se requiere el consenso de todos los países miembros para admitir nuevas naciones en la OTAN.

Turquía no quiere dar un portazo, pero quiere aprovechar la coyuntura para hacer valer algunas de sus viejas reivindicaciones. Para el asesor presidencial turco, el principal objetivo es socavar al PKK, la guerrilla kurdoturca que desde hace más de 40 años está en guerra con Turquía, y que más recientemente, de la mano de EEUU y con el pretexto de la lucha contra el Estado Islámico, ha afianzado su poder en una franja del norte y este de Siria. «Lo que necesita hacerse está claro: tienen que dejar de permitir que medios del PKK, actividades, organizaciones, personas y otros tipos de presencia… existan en esos países», subrayó Kalin. «La pertenencia a la OTAN siempre es un proceso. Veremos cómo van las cosas. Pero este es el primer punto hacia el que queremos llamar la atención de todos los aliados, así como de las autoridades suecas», ha añadido. «Por supuesto queremos discutir, negociar con los suecos».

Con excepción de una fracción proporcionalmente inferior de la población de Turquía que simpatiza con los métodos violentos para alcanzar una autonomía kurda, una mayoría rechaza el actual estado de guerra, independientemente de cuáles sean sus reivindicaciones políticas o culturales. Entre estos segundos hay quienes critican el expansionismo militar y político turco en Siria e Irak a costa de vidas inocentes, pero también quienes denuncian numerosos atentados sangrientos del PKK en Turquía.

Erdogan ha acusado repetidamente a Suecia, pero también a otros países europeos, de no tomar medidas contra el PKK o el movimiento del clérigo Fethullah Gülen, acusado de organizar la intentona golpista contra Erdogan de 2016. Además, el papel de mediador que ha asumido Turquía en la guerra de Ucrania al alojar las conversaciones entre representantes ucranianos y rusos es una muestra de que Ankara aún tiene puentes tendidos con Moscú.

La ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, expresó su irritación por las declaraciones de Erdogan, dijo que todos los países democráticos deberían alegrarse de contar con una alianza militar «más fuerte» y que apoyaría «mucho, mucho» su adhesión.

Los ministros de Exteriores de los países de la OTAN llegaron ayer a la capital alemana y mantuvieron una cena informal junto a sus homólogos de Finlandia y Suecia. La invasión rusa de Ucrania ha desencadenado un intenso debate en ambos países. Según Estocolmo, su ministra de Exteriores, Ann Linde, quiere mantener una reunión estos días con su homólogo turco, Mevlüt Cavusoglu, para acercar posturas.

Por su parte, el presidente finlandés, Sauli Niinistö, informó ayer a Vladimir Putin de la inminente candidatura de su país a la OTAN. El mandatario ruso dejó claro a su homólogo que «el fin de la política tradicional de la neutralidad militar sería un error, ya que no hay ninguna amenaza para la seguridad de Finlandia».

Niinistö y la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, anunciaron el jueves que estaban a favor de una adhesión a la OTAN «sin demora» y se espera que Helsinki haga oficial su candidatura mañana. Para Finlandia, la invasión rusa de Ucrania y las exigencias de Moscú de que la OTAN no se amplíe justifican su decisión.

Suecia también se dispone a presentar en breve su candidatura tras una reunión del partido socialdemócrata, en el poder. El país también ha permanecido históricamente al margen de las alianzas militares, pero con la actual situación, Rusia se ha convertido en una amenaza muy cercana para el país nórdico.

Como represalia a estas candidaturas, Rusia amenazó con medidas «técnico-militares». Finlandia, que comparte una frontera de 1.300 kilómetros y un cruento pasado con Rusia, dice que espera ataques informáticos y violaciones de su territorio. Las primeras medidas del Kremlin puede que ya hayan llegado: hoy , las exportaciones de electricidad de Rusia hacia Finlandia quedaron suspendidas.

La relación de Turquía con la OTAN ha pasado por varios altibajos en los últimos años, hasta el punto de que algunos de los socios han llegado a cuestionar la pertenencia de uno de sus principales ejércitos miembros. A las tradicionales tensiones entre turcos y griegos, enervadas por las disputas marítimas a propósito de los recursos energéticos del Mediterráneo Oriental se sumó la decisión turca de adquirir baterías antiaéreas rusas S-400.

Este último incidente provocó que EEUU expulsara a Turquía del programa de desarrollo del F-35, su cazabombardero más avanzado. Se desconoce si una de las condiciones turcas para acceder al progreso de la adhesión finlandesa, y posiblemente de la sueca, será el poder acceder a estos aparatos.

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