La inflación anual en Argentina supera el 58% y profundiza la crisis dentro del Gobierno

La inflación anual en Argentina supera el 58% y profundiza la crisis dentro del Gobierno

Argentina y la inflación, una pareja que se remonta a la noche de los tiempos, refuerzan su vínculo: el 6% mensual de aumento, que llevó la inflación de los últimos doce meses al 58% y profundizó la crisis política en la cúpula del poder.

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no se hablan, pero se envían mensajes de todo tipo a través de discursos y entrevistas en medios de comunicación. Varios gobernadores peronistas ya tienen un apodo para ambos: Los Pimpinela.

Sería simpático si no fuera trágico en sus consecuencias. La inflación ha resurgido como problema en todo el mundo en este 2022 como no lo hacía desde la crisis del petróleo en los 70, pero la incapacidad del ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, para controlar el fenómeno ya resulta difícil de negar: la tasa del 58%anual es la más alta en 30 años. En enero de 1992 había sido del 72%.

El Banco Central (BCRA) acaba de subir la tasa de interés anual a un 61% para inducir a los argentinos a ahorrar en pesos, que no es precisamente la costumbre nacional. La media encarece el crédito y complica el crecimiento económico, pero al BCRA se le pide que ejerza su función de custodio del valor de la moneda, en la que históricamente ha fracasado.

Guzmán se concentró en los primeros dos años de su función en renegociar la deuda externa con los acreedores privados y los organismos internacionales. Tanto él como Fernández dijeron en público desconfiar de la necesidad de un programa económico, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) terminó imponiendo uno que incluye reducción de subsidios y del déficit fiscal.

Hoy, espoleado por el descontento social y las necesidades políticas de Fernández, Guzmán asegura que la inflación irá cediendo. Fue del 6,7% mensual en marzo y del 6%, pero en el peronismo gobernante son muchos los que creen que el ministro no tiene ideas ni plan para bajar la inflación.

Clarín cita hoy una frase de la vicepresidenta en estos días, en referencia a Guzmán: «¡Decime qué medida tomó contra la inflación!».

El problema de la inflación hoy en Argentina es esencialmente político, más allá de sus bases económicas. Fernández, que encaró esta semana una gira por España, Alemania y Francia en la que se vio con Pedro Sánchez, Olaf Scholz y Emmanuel Macron, se quejó en diferentes entrevistas y declaraciones de que su gobierno sufre una suerte de «bloqueo» por parte de la vicepresidenta. Anunció incluso que buscará la reelección en 2023, pero luego dio marcha atrás y culpó al periodismo del efecto de sus declaraciones.

«No estamos conformes ni contentos con los índices de inflación», dijo en Europa Fernández, que fue elegido candidato a la presidencia en mayo de 2019 por la propia Cristina. Desde entonces, la pregunta de quién está al mando es constante. La propia portavoz presidencial, Gabriela Cerutti, reconoció semanas atrás que la vicepresidenta no atiende las llamadas al presidente, que ha sondeado a Roberto Lavagna, ex ministro de Economía, para reemplazar a Guzmán, aunque sin éxito.

El propio Fernández parece tener dudas acerca de la capacidad de Guzmán para sacarlo del embrollo inflacionario, pero interpreta su salida como una concesión a la vicepresidenta. Así, los argentinos están atrapados en una pelea en el centro del poder mientras el peso no deja de perder valor y los precios cambian cada vez más frecuentemente.

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